Pida tres deseos

Serie de fotografías digitales realizadas entre los años 2004 y 2005. Estas imágenes han sido inspirada por altares populares construídos por gentes en el espacio público. Lo que para unos es el testimonios de una creencia, de un recuerdo, de una súplica, de un milagro o de una tragedia, para otros es un instrumento para marcar su territorio a través de la manifestación de sus creencias. Estas manifestaciones, que también hacen parte de mi historia de vida, son recuperadas en esta etapa de mi trabajo para hacer una reflexionar sobre la reelaboración de referentes personales y colectivos que se construyen durante el proceso de inmigración.

La condición simbólica del objeto en la serie fotografica “FAITES TROIS SOUHAITS”
(Pida tres deseos)

Por Jorge Pantaleon

Por insignificantes que se presenten a  primera vista, los objetos perennes poseen vida propia y luchan por ella. La pequeñez de sus existencias esta amarrada al origen y a la (in)nobleza del material con los que se los crea y se los vende. Pero no debemos ser deterministas por el pedigree de las cosas: sabemos que la poca o mucha dignidad que puedan adquirir es debida sobre todo a los destinos que les asignamos. Y con mucha audacia e incisivos resultados, Helena Martin Franco ha jugado con el destino de estos tipos de objetos, ensamblándolos. Razón de ser de los Dollarama, paradigmas del consumo inmediato son, paradójicamente, el testimonio más palpable de nuestro presente cotidiano. Omnipresentes y desechables. En apariencia son genéticamente  incompatibles para las grandes pretensiones, sean ideas, afectos o creencias.  Como tales, dificilmente alcanzan el status de objetos sagrados. En esta aparente imposibilidad se encuentra la clave del juego al que nos invita la artista. Incómodos al ojo dogmatico,  en los nichos creados para albergar santos, vírgenes y amores autorizados, han irrumpido  figuras y materiales profanos. Podriamos arriesgar que han profanado (valga la redundancia) un espacio que les esta vedado.  Pero no, se trata de una mera ilusión óptica. Aquella incomodidad al ojo, es el síntoma de un (nuestro) problema de percepción que la artista nos exige corregir.  En consecuencia, el encantamiento es develado : los objetos no son sagrados ni profanos en sí mismos y menos aun ad-eternum.  Todos los objetos dependen de rutinarios ejercicios de consagración para tornarse nobles.  En ese sentido, nada mas pertinente que se nos recuerde que el plástico y la silicona son los materiales del mundo moderno con mayor cantidad de devotos. La riqueza son monedas de un falso dorado, la buena fortuna muñecos de la felicidad y la belleza son los cuerpos desbordantes de gelatinas éfimeras. El kitchs del brillo efectista y de la estridencia de los colores deben compartir escena con el realismo de los retratos de pasaporte. Es que este último, debidamente plastificado, es otro de los fetiches más deseados y sacralizados de nuestra modernidad, que nos promete una identidad y el bienestar (claro está, cuando el pasaporte es del país no perenne). Es el eterno drama del deseo : vehiculizarse a través de una  simulación (material simil).

Sagrado y profano más que nunca se exhiben en esta ocasión necesarios uno al otro. Y que los deseos y sus objetos compiten para recibir su glorificación. Estas escenas de lo kitsh provocativamente nos demuestran  que esa competencia no tiene ganadores fijos, felizmente.

Montreal, 2005

Jorge Pantaleon es profesor del departamento de antropología de la Universidad de Montreal. Su campo de investigación y de educación está centrado en las problematicas sociales y culturales de la América Latina contemporanea, las culturas económicas y la antropología del desarrollo.